LA HISTORIA CONTADA

¿De dónde procede el nombre de Kirwan, que a nuestros oídos no suena francés? Su musicalidad evoca tierras más septentrionales que las de las viñas plantadas en la meseta de Cantenac. El Château, testimonio de la edad de oro de Burdeos, lleva el nombre de una importante estirpe de comerciantes irlandeses. Mark Kirwan hereda la propiedad en 1760 al casarse con una de las hijas de Sir John Collingwood, un negociante inglés de Burdeos.

Los vinos de la propiedad ya disponían entonces de una sólida reputación. Su renombre se irá confirmando con el tiempo. El nuevo propietario bautiza el viñedo con su nombre para que los comerciantes extranjeros puedan distinguir mejor sus vinos de sonoridad anglosajona. Catalogados en el “second rang” de los “Grands Crus” por el ilustre aficionado, Thomas Jefferson, por entonces embajador de los Estados Unidos en Francia, los vinos de Kirwan adquieren, solo bajo su pluma, una pronunciación y una ortografía nuevas, “Quirouen”.